12.3.17

¿Qué es un clásico?

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     Se trata de una pregunta que ha rondado en la mente de los lectores a lo largo de las épocas. Todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos hecho la proposición de leer más clásicos o empezar a leerlos de una vez por todas. Pero esto trae aparejado un problema central: ¿Qué es un clásico? ¿Qué requerimientos debe cumplir una obra literaria para ser considerada como tal? ¿Quién determina qué libros cumplen dichos requerimientos? ¿Existen estándares objetivos que nos sirvan de referencia? Tenía ganas de compartirles mi opinión al respecto y, además, comentarles cuál es el criterio y la clasificación que yo utilizo a la hora de hablar de clásicos.
     ¿Cómo es que una obra literaria se transforma en un clásico? Se trata de una de las discusiones más interminables e irresolutas del mundo literario. Qué hace de un libro una “gran obra literaria" ha sido puesto en debate numerosas veces. Muchos afirman que para que un libro adopte la etiqueta de clásico, debe cumplir los siguientes requerimientos: haber superado la “prueba del tiempo” (continuar siendo relevante mucho después de su primera publicación), haber causado un impacto en la vida de los lectores (tanto contemporáneos como posteriores), haber afectado de alguna manera –aún pequeña- el curso de la historia de la literatura, haber generado algún tipo de influencia artística o estética en la literatura contemporánea y posterior, haber tenido algún tipo de significancia histórica que excediera la mera noción de entretenimiento, etc.
     El problema es que hay muchos libros que no cumplen estos requerimientos y sí son considerados como clásicos, mientras que otros sí los cumplen y no son considerados como tal. Por ejemplo, una novela como “La cabaña del tío Tom” es un libro estilísticamente mediocre y que no tuvo ningún tipo de influencia o impacto estético/artístico en escritores posteriores, pero sí es considerado como un clásico por haber cambiado la consciencia del público norteamericano y haber precipitado la Guerra Civil estadounidense. En cambio, libros como “El señor de los anillos” no suelen colocarse en la estantería de los clásicos, a pesar de cumplir con todos los requerimientos anteriores: longevidad, impacto literario, influencia artística y significancia histórica. Por otro lado, títulos como “El Manantial” de Ayn Rand y “1984” de George Orwell, publicados no mucho antes del Señor de los Anillos y habiendo causado ambos un alto impacto político e histórico durante la post-guerra, suelen saltar intermitentemente entre las categorías de “ficción” y “clásicos modernos” –actualmente Penguin Random House edita ambos títulos en su colección de clásicos del siglo XX-. ¿Cuál es el criterio objetivo entonces? ¿Existe alguno o éste depende de la arbitrariedad de las editoriales, las librerías y las universidades?
     La cuestión se agrava con los académicos que se niegan a aceptar como clásico cualquier libro escrito después del siglo XIX. O aquellos que reservan la etiqueta para las obras clasicistas de la Grecia Antigua (muchas veces publicadas y editadas bajo el rótulo “literatura clásica”). Otra pregunta interesante es: ¿qué tan reciente puede ser un libro para obtener dicha clasificación? Un consenso bastante difundido es que el autor debe al menos haber fallecido antes de que su obra pueda empezar a discutirse como clásico. Es por dicha razón que títulos como Beloved de Toni Morrison o Underworld de Don DeLillo jamás obtendrán dicha etiqueta –a pesar del elogio unánime de la crítica, la prensa, los académicos y el público hacia ambas obras- hasta que sus respectivos autores hayan fallecido. Sin embargo, libros relativamente recientes como “En el camino” de Jack Kerouac o “Rayuela” de Julio Cortázar se leen, estudian, analizan y –muchas veces- publican con la intención de transformarlos en clásicos modernos.
      ¿Cuál es la solución a este problema, entonces? Sencillamente no la hay. Al menos no de manera objetiva. Cada cual tendrá su criterio –algunos más aceptados y validados por la academia y el público, otros menos- y deberá decidir qué tan amplio o reducido es su concepto de "Clásico".
      En todo caso, les comparto el que yo personalmente utilizo para hablar de clásicos, el mismo que verán permeado en mis videos y escritos en el presente y el futuro.

      Clásico Antiguo: así determino a toda obra literaria de la época de esplendor de la Grecia y Roma antiguas. Obras como la Odisea y la Ilíada estarían incluidas en esta categoría.
     Clásico Medieval: me refiero con esta terminología a toda obra literaria escrita durante aproximadamente el siglo V al XIV  d.C. La razón por la cual separo este período es por su particularidad –tanto estilística como temática- y por el hecho de que la autoría y perdurabilidad intacta de dichas obras es constantemente puesta en cuestionamiento. Relatos orales como Rapunzel o Hansel y Gretel, los Cuentos de Canterbury y el Decamerón de Bocaccio están incluidos en esta categoría.
     Clásico: Así, a secas, para determinar obras escritas desde mediados del 1500 hasta fines del 1800 (a veces incluyo obras de la primera década del 1900 en esta categoría). Esta denominación es la misma que se utiliza en la música (“período de práctica común”) y sirve para determinar una época de estructuración estética y formal que involucró el desarrollo y la prosperidad de los romances, la novela, la literatura gótica y la poesía en verso. Es el mismo período al que la mayoría de la gente se refiere cuando habla de “clásico”. Don Quijote, Jane Eyre, el Conde de Montecristo y Los Miserables estarían incluidos en esta categoría.
     Clásico Moderno: Me refiero con esta terminología a toda obra publicada entre 1910 y 1960 que todavía se edita y lee con regularidad. Se trata de un momento de explosión del modernismo y las vanguardias, la desestructuración y cuestionamiento de las reglas y formas anteriores y se caracteriza por el auge de la literatura experimental. Muchas editoriales, como Penguin y Planeta, constantemente sacan colecciones de “Clasicos Modernos”. El Gran Gatsby, el Guardián entre el Centeno, La Montaña Mágica y Matar a un Ruiseñor estarían incluidos en esta categoría.
     Literatura Contemporánea: Todo lo escrito desde 1970 hasta nuestros días. Esta categoría es demasiado reciente para hablar de clásicos porque a) muchos de los autores siguen vivos y b) la influencia literaria y estética de dichas obras continúa vigente al día de hoy. Se siguen escribiendo obras en el estilo de este período, y se promocionan como actuales, ya que son contemporáneas a nosotros mismos como lectores.
      Espero que les haya servido de alguna utilidad :)

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