J. R. R. Tolkien y los cuentos de hadas

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      Pocos escritores como J. R. R. Tolkien se han dedicado de manera tan fructífera y profunda a la creación y análisis de relatos fantásticos. Las obras del autor (tanto el Hobbit como El señor de los anillos, el Silmarillion y su multitud de cuentos de la Tierra Media) son algunas de las piezas de fantasía más refinadas y logradas de la historia. Semejante proeza literaria, sin embargo, no estuvo exenta de la experticia: Tolkien era filólogo, y dedicaba buena parte de su tiempo al estudio de la evolución de los idiomas, las historias y la palabra escrita. Por eso mismo, el autor fue capaz de pararse en un lugar de pensamiento crítico que le permitió analizar el pasado de la creación fantástica e incluir de manera consciente y meditada elementos de dicha tradición en su propia obra.

      En su ensayo titulado “sobre los cuentos de hadas”, el autor ilustra y analiza algunos elementos de ese pasado. Desmiente y confronta con algunas figuras históricas, estudiosos y folkloristas con cuyos puntos de vista estaba en profundo desacuerdo. Comienza diciendo que los cuentos de hadas no son relatos sobre hadas o elfos, sino sobre el País de las Hadas (es decir, la Fantasía, el reino en el que las hadas tienen su existencia) y que dichos cuentos no tratan primordialmente de hadas, sino de las aventuras de los hombres en este “País Peligroso”. Por lo tanto, se trata de narraciones profundamente humanas cuyo encanto depende de la naturaleza de Fantasía (como lugar) y la atmósfera de ese país. Argumenta que estos relatos pueden tener numerosas funciones –la sátira, la aventura, la enseñanza moral o la ilusión-, pero que se caracterizan por el uso de la Magia y por el hecho de que ésta se presenta como un hecho verdadero incuestionable.
      Con esta definición, Tolkien excluye de manera consciente a los cuentos de viajes (estilo Gulliver), mitos tradicionales y relatos de carácter onírico, que muchas veces solían incluirse en las compilaciones de “cuentos de hadas” y que, para el autor, no corresponderían a tal categorización. También deja afuera la “fábula de animales” y culpa especialmente a Andrew Lang y autores de su clase, por haberlas incluido en sus recopilaciones de manera forzada.
      Sobre los orígenes de los cuentos de hadas, Tolkien argumenta que su historia es tan compleja como la evolución de la raza humana y que en su desarrollo siempre han influido tres elementos: invención independiente, derivación y difusión desde distintos puntos geográficos. Se opone muy expresamente a la visión aceptada por muchos folkloristas de que relatos europeos que comparten ciertos rasgos comunes son manifestaciones de “la misma historia”. Esto, para Tolkien, es una burda simplificación que niega la posibilidad de que historias similares se hayan dado de manera independiente. También pone en cuestionamiento la separación arbitraria entre cuento popular y mito –éste último suele considerarse como un relato de carácter religioso en que las civilizaciones antiguas creían y utilizaban para explicarse el mundo que los rodeaba- y sostiene que los mitos tenían tanto o más de sub-creación literaria para los pueblos que los originaron como los cuentos de hadas para nosotros.
      Quizás lo más interesante -en mi opinión- de todo el ensayo es su análisis de la relación entre los cuentos de hadas y los niños. Para Tolkien, la asociación de niños y cuentos de hadas es un error y un accidente de nuestra historia doméstica moderna. El hecho de que los cuentos de hadas hayan sido relegados al cuarto de los niños, no ilustra ni la preferencia de los niños ni evidencia que a los mismos les agraden más que a los adultos. De hecho –sostiene-, sólo algunos niños y algunos adultos sienten por ellos una afinidad especial que difícilmente se diluye en el tiempo. Sostiene que la “adaptación” de los cuentos de hadas para niños es un procedimiento peligroso, que acaba por destruirlos como arte literario y estropeando el gusto de los niños.
      Algunas de las palabras más intensas que el autor utiliza para justificar la lectura –incluso infantil- de los cuentos de hadas sin censura, son las siguientes: “Los niños están hechos para crecer, no para quedarse en Peter Pan. No perder la inocencia y la ilusión, sino progresar en la ruta marcada, en la que ciertamente es mejor llegar que viajar esperanzados, aunque hayamos de viajar esperanzados si queremos llegar. Pero las enseñanzas de los cuentos de hadas es que a la juventud inexperta, abúlica y engreída, el peligro, el dolor y el aleteo de la muerte suelen proporcionarle dignidad y hasta en ciertos casos sentido común. No caigamos en el error de dividir a la humanidad entre elois y morlocks: hermosos niños (elfos, como estúpidamente los calificaba el siglo XVIII) con sus cuentos de hadas cuidadosamente podados por un lado, y morlocks tenebrosos por otro, al cuidado siempre de sus máquinas […] siempre es preferible que algunas de las cosas que [los niños] lean, en particular los cuentos de hadas, sobrepasen su capacidad y no se les queden cortas. Los libros, como la ropa, no deben estorbar el crecimiento; los libros deben, cuanto menos, alentarlo.”
      El ensayo analiza a fondo algunas de las funciones de estas narraciones, como Fantasía, Evación y Consuelo y hace referencia a numerosas piezas literarias (obras de Shakespeare, cuentos medievales y muchas narraciones del siglo XIX) que se relacionan o derivan de tales cuentos. Culmina con un epílogo un poco amargo –con el cual personalmente estoy en desacuerdo- que ilustra de forma negativa el mundo moderno y romantiza cierto primitivismo anterior a la era industrial.
      De todas maneras, recomiendo la lectura del ensayo, es muy completo, analítico y sumamente interesante. Si lo han leído díganme en los comentarios qué piensan al respecto, y si no lo hicieron, se los recomiendo :)



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2 comentarios

  1. SINCERAMENTE ME ENCANTÓ. GRACIAS POR. COMPARTIRLO. ME UNO A TU BLOG.

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    1. Me alegro mucho de que te haya gustado :) Tolkien es uno de mis autores favoritos y, definitivamente, su opinión sobre el tema es más que interesante. Saludos!!

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