5 consejos para leer literatura clásica

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      ¿Te interesa leer más clásicos? ¿Estás por iniciarte en este tipo de literatura pero no sabés cómo empezar? ¿Te sentís intimidado por la idea de toparte con libros densos, pesados o aburridos? Aquí te dejo algunos consejos para que tengas en cuenta antes de empezar a leer clásicos. ¡Espero que te sean de utilidad!

      El concepto de literatura clásica incluye toda obra de cierta antigüedad que ha superado la prueba del tiempo y que todavía se lee al día de hoy (tengo una entrada de blog explicando a fondo qué son los clásicos y cómo decido personalmente categorizarlos. Puedes leerla haciendo click aquí). Para muchos lectores, el trauma con los clásicos empieza en su niñez o adolescencia, con aquellos libros impenetrables y aburridos que les hacían leer en el colegio y que los alejaron de todo incentivo para continuar leyéndolos. Esto ha dejado a muchos con la impresión de que todo libro clásico es difícil o tedioso de leer, o que todos tienden a ser similares.
      Sin embargo, un clásico puede inscribirse en cualquier género y tratar una infinidad de temas que quizás te sorprenda lo mucho que se relacionan con tus gustos lectores. Si les das una oportunidad, descubrirás no sólo cuánto te enseñarán sobre la naturaleza humana, sino que terminarás enamorándote de historias que podrán convertirse en tus favoritas.
      Si es tu primera vez leyendo los grandes clásicos de la literatura, yo te recomiendo:

  1. Tomate tu tiempo. Muchos clásicos, particularmente aquellos que tienen más de un siglo de antigüedad, están escritos en un lenguaje distante y complejo para los estándares actuales. No son historias que se puedan consumir a la ligera ni a las apuradas. Requieren de un tiempo de lectura propio y de mucha reflexión. Dicho tiempo es personal. No te sientas mal si descubrís que leer Los Miserables, Moby Dick o Guerra y Paz te demora el triple de una novela normal. Es esperable que eso suceda. Obras como ésas fueron escritas para hacerte pensar o ver el mundo desde otra perspectiva, y por eso mismo necesitan de un ejercicio particular de paciencia. Mucho más que otras historias cuyo único fin es entretener.
  2. Perseguí tus intereses. Es cierto que hay grandes clásicos literarios que todo el mundo recomienda y que, en consecuencia, muchos se sienten presionados para leer. Sin embargo, te aconsejo que busques temáticas que se adapten a tus intereses. Sea que te guste el terror, el romance o los dramas –etcétera-, sería bueno que empezaras por aquellos libros que guardan alguna relación con dichas preferencias. Varias novelas actuales –particularmente los retellings o readaptaciones- están inspiradas en historias imaginadas siglos atrás por otros escritores. Podrías comenzar buscando la fuente de inspiración de tus libros favoritos.
  3. Empezá de a poco. Si nunca has leído novelas antiguas ni literatura de períodos lejanos, no te recomiendo que te busques un tomo de 1800 páginas redactado en un vocabulario complejo. Es la receta para el desastre y el camino más rápido para alejarte de la literatura clásica. Buscá libros cortos y fáciles de leer. Tolstoi, Dostoievsky, Austen, Goethe y hasta el propio Shakespeare tienen piezas que rondan las 100 páginas y algunas, también, muy entretenidas. Lo mejor es arrancar con obras pequeñas, para familiarizarte con el lenguaje y el estilo de una época, y luego migrar a las más grandes que te exigen un mayor esfuerzo y compromiso de lectura. Google es tu amigo. Hay cientos de páginas donde encontrarás títulos que se adapten a tus necesidades.
  4. Investigá. Tal vez la principal razón por la cual un clásico te descoloca es que no conoces el contexto en el que fue escrito. Sería bueno que te tomaras el trabajo de familiarizarte –aunque sea sólo un poquito- con el autor, la época, el entorno social y la intención con que se escribió. Libros populares como Frankenstein, Candide, Madame Bovary y Crimen y Castigo estuvieron muy relacionados con el contexto de su tiempo. Algunos, incluso, fueron respuestas inmediatas a eventos que estaban sucediendo paralelamente en la vida del autor. Conocer el contexto te ayudará a comprender y apreciar mucho más la obra.
  5. Disfruta de la locura contenida en sus páginas. Por experiencia personal, puedo asegurarte que la gran mayoría de los clásicos tienen un rasgo en común: son extremadamente bizarros. A veces, es esa misma rareza la que los ha hecho trascender. Desde su sentido del humor retorcido, a sus personajes extravagantes, hasta las situaciones incomprensibles en que han caído sus protagonistas, los clásicos tienden a llevarte a sitios inexplorados de la condición humana. Es esa curiosidad, esa propensión al desconcierto y al asombro, que nos conquista a muchos lectores que visitamos con frecuencia sus páginas. Aprendé a apreciar esa locura y dejate llevar por ella. No te vas a arrepentir.
  6. Reflexioná sobre lo que leíste. Puede ser tentador abandonar un clásico y pasar a tu siguiente lectura como si nada. Pero si hay algo que caracteriza a los clásicos –y uno de los motivos por los que han perdurado- es que te invitan a reflexionar después de terminarlos. ¿Qué aprendiste leyendo el libro? ¿Qué mensajes te transmitió el autor? ¿Amplió tu perspectiva o te presentó algún punto de vista que desconocías hasta entonces? ¿Qué opinan otros lectores de ese libro? A veces hablar, discutir y reflexionar sobre una obra clásica es uno de los mayores placeres que acompañan su lectura. Te invito a que te involucres en esa actividad.

      ¿Por qué es importante leer los clásicos?
      Dicho todo esto, queda la pregunta principal: ¿cuál es el objetivo o beneficio de leer este tipo de literatura? Hay numerosas razones, algunas más superficiales –ampliarán tu vocabulario, te harán más culto, te permitirán identificar referencias de la cultura popular- y otras un poco más profundas –te harán más empático, te abrirán la mente a nuevos puntos de vista-; pero lo cierto es que la principal razón para leer clásicos es que enriquecerán tu vida y tu experiencia humana como han venido haciéndolo para generaciones de lectores. Cada uno de nosotros -cualquiera sea la época, el lugar y las circunstancias en que vivimos- podemos encontrar alguna conexión con las ideas presentadas por autores ya fallecidos. No es para nada casual que hayan sobrevivido hasta nuestros días. Son obras inmortales que merecen ser leídas y apreciadas por lo que son.

      Espero que te haya sido útil. Si es así, hacemelo saber en los comentarios :)


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2 comentarios

  1. Hola. Me ha encantado este post. He leído varios clásicos y son lecturas con mucho contenido. Personalmente me gusta mucho esa mezcla de contenido/historia que tienen y uno termina admirando al autor por lograr semejante proeza.
    Pero me gustaron mucho tus recomendaciones, las tendré muy en cuenta para mis próximas lecturas, seguramente serán un comodín para comprenderlas mejor :)

    Saludos.

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    1. Gracias, me alegro de que te hayan gustado las recomendaciones :) Los clásicos siempre tienen esa capacidad para enriquecer nuestra experiencia. En lo personal, estoy leyendo muchos de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Un abrazo! ^.^

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