Minimalismo: no compraré más libros en 2018

by - 08:00

minimalismo+no+comprare+mas+libros+en+2018
      Como muchos de ustedes saben, hace tiempo que practico un estilo de vida minimalista. Llevo unos cuantos años desprendiéndome de mis posesiones, eliminando lo no esencial y evitando acumular objetos que no tienen ningún tipo de valor especial para mí. He avanzado con éxito en la mayoría de los ámbitos de mi vida personal y, sin embargo, el rubro que siempre he mantenido al margen de dicho proceso ha sido el de los libros.
      Si bien he podido limitar la cantidad de libros que compro anualmente, he llegado a acumular una buena cantidad de ellos a lo largo de los años. Ha llegado al punto tal de convertirse en una inmensa pila de tomos de papel, muchos de los cuales juntan polvo sin ningún propósito concreto, y poco a poco empieza a estresarme la situación. En el pasado, he publicado videos hablando sobre el minimalismo y booktube y también dando tips y consejos sobre cómo reducir el tamaño de tu biblioteca. Y, a pesar de que continúo poniendo en acción dichas prácticas, esta vez me he decidido por una alternativa mucho más radical: no compraré ningún libro en 2018.
      Será la primera vez que realizo un experimento de este tipo y me entusiasma saber qué tal resultará, tanto para mis hábitos lectores como para mi bolsillo (porque todos sabemos que comprar libros es cada día más caro). Mi primera meta al hacerlo es romper mi apego sentimental hacia los libros. Me he dado cuenta de que mi impulso de coleccionar ediciones físicas no proviene de un cariño particular hacia las historias o ideas que contienen, sino hacia los libros como objetos ocupando una estantería. Esto es realmente contraproducente para mis intenciones minimalistas. Cuando tuve esta revelación, empecé a considerar con mayor seriedad la idea de deshacerme de la mayor parte de mi biblioteca. No hay razón válida para juntar pilas y pilas de libros si no vamos a estar releyéndolos, consultándolos o referenciándolos en el futuro. Se transforman en objetos inservibles que sólo buscan ocupar espacio.
      Mi primer paso para solucionar este problema será parar por completo mis compras de libros. Durante el transcurso del año, sólo leeré en digital y también dejaré de frecuentar las librerías. Aún tengo disponibles algunos libros físicos en mi estantería que no he leído –probablemente verán muchos de ellos en mis futuras videoreseñas o entradas de blog– pero pienso terminarlos lo antes posible. Mi intención es digitalizar la totalidad de mi vida lectora, al menos durante este año, y quizás culminar el 2018 bloggeando acerca de las conclusiones que saco de mi experiencia.
      Uno de los mayores remordimientos que tengo como lector es el hecho de haber gastado un inmenso dineral en libros que luego terminaron no gustándome o decepcionándome. Y, a pesar de que cada vez es menos frecuente que ello ocurra debido al cuidado que tengo a la hora de seleccionar títulos para traer a casa, no deseo repetir dicha práctica durante el corriente año. Suele tratarse de libros que luego quedan postrados en mis estanterías, recordándome lo poco que me gustaron, lo mucho que gasté en ellos y las falencias que tuvieron a la hora de cubrir mis expectativas. En el caso de los e-books, tal remordimiento casi no existe, ya que suelen estar a un click de distancia, ser sumamente accesibles y la verdad que no arriesgamos demasiado si los empezamos y luego los abandonamos. Tal vez sea un buen modo de romper el ciclo de derroche que he estado repitiendo a lo largo de los años.
      Otro gran objetivo que persigo a la hora de realizar este experimento es demostrar que se puede ser bookblogger y booktuber sin necesidad de consumir cantidades masivas de libros por mes ni poseyendo una biblioteca inmensa repleta de libros físicos. A veces pienso que nuestra comunidad debería reflexionar un poco más acerca de lo dañino que puede ser el consumo masivo e irreflexivo de libros –al igual que otros comportamientos adictivos-. Quizás nosotros mismos deberíamos ponerle freno al mensaje de impulsividad que transmitimos a nuestros lectores y espectadores.
      Creo que es bueno recordar, de vez en cuando, de dónde proviene nuestro gusto por la lectura. Es, ante todo, un gusto por el idioma, por las historias y por la musicalidad de las palabras. Un apego hacia las creaciones de grandes autores y hacia la posibilidad de tener una conexión trascendente con personajes, situaciones e ideas surgidos de las mentes de otras personas. A lo largo de los siglos, miles y miles de lectores han disfrutado de obras literarias de distinto calibre sin la necesidad compulsiva de coleccionarlas. Me gustaría, a partir de ahora, centrarme más en esa experiencia antes que en la obsesión malsana de poseer libros en ediciones físicas. Ningún placer estético –como el de tener una biblioteca gigante de volúmenes impresos- supera al placer de haber leído buenas historias que trascienden y permanecen por siempre en nuestra memoria. Quizás desprenderme de la fisicalidad de la lectura sea una buena manera de valorar mucho más ese placer.
      En el futuro les contaré cómo me fue con este experimento. Si has seguido una ruta similar, o si estás pensando en desprenderte de algunos de tus libros, dejame en los comentarios tus pensamientos al respecto.
minimalismo+no+comprare+mas+libros+en+2018

Quizás también te interese:

1 comentarios

  1. Yo no sigo una vida minimalista, pero en lo referente a los libros estoy igual que tú. En mi caso se debe a falta de espacio y al tema económico: no puedo gastarme una media de 20€ por libro, me acabaría arruinando. Y llegó un momento en el que me di cuenta que, por este motivo, leía mucho menos de lo que quería. Así que me agencié un e-reader y, actualmente, leo el 98% en digital: más barato, sin ocupar espacio y leo todo lo que quiero sin estar condicionada por el gasto que supone comprar un libro. El 2% restante lo dejo para cómics y libros ilustrados o especiales.
    Un saludo.

    ResponderEliminar